Es un estilo, “salvaje, a la vez acogedor y hogareño”, no nació como algo premeditado, sino que, se basa en el reflejo de la propia personalidad. Se caracteriza por mezclar colores vibrantes, patrones divertidos, antigüedades, recuerdos de viajes y muchas, muchas plantas. “El ambiente acaba por ser ecléctico, exuberante, vibrante y único”.